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Lienzo

Situarse frente a una hoja en blanco con la firme intención de escribir es como situarse frente a un lienzo vacío. La primera vez que vi un lienzo en blanco expuesto en un museo fue hace ya muchos años, cuando el Museo de Bellas Artes de Bilbao era gratuito. Recuerdo que la fecha del examen de selectividad se acercaba, pero un compañero de clase y yo decidimos ir a visitarlo. Al verlo, comenzó a reírse. Se sintió tan estafado que tuvo el amago de dirigirse a la recepción para solicitar el importe de la entrada, aunque poco después se dio cuenta de que no habíamos pagado.

Sin embargo, a mí me pareció una obra fascinante. Se me ocurrieron un montón de interpretaciones, y lo mejor de todo es que todas ellas tenían algo que ver con mi vida. Por fin había un artista que no hablaba de sí mismo, ni para bien, ni para mal. Tan sólo nos cedía la palabra y el reto de vernos reflejados en su arte. La experiencia, en efecto, puede resultar aterradora.

Me gusta pensar que algún día publicaré un folio en blanco en este blog. Desde luego diría mucho más sobre mí de lo que dicen mis palabras. Aunque me encanta, hay veces en que me cuesta mucho jugar con ellas. Cuando se trabaja con un lienzo uno se puede permitir el lujo de crear un trazo más intenso, más visible que el resto. Incluso si nos sentimos animados, podríamos dejar que el color se colase en nuestra obra. Así, sería fantástico verlo todo de color de rosa durante el proceso creativo. Pero, en ciertas ocasiones, las palabras pueden ser tan hermosas que hieren por dentro. Y puede ser que el lector no quiera sentirse dichoso.

"Escribir" un folio en blanco es lo más parecido que existe a escuchar.

Pero me obsesiona el orden de las palabras. El orden y el concierto. Al fin y al cabo, uno no puede escapar de sus instintos más primarios. Jamás tendré pulso para crear trazos hermosos. Y de vez en cuando insignes escritores, como Robert Laxalt, me tiran de las orejas, porque adjetivar tanto destruye el decoro. Se nota que tenía alma de periodista.


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Ecos...The Brian Jonestown Massacre

Bueno, para hablar sobre un folio en blanco te ha salido bastante largo el post.

Tienes razón un folio en blanco es lo mas parecido a escuchar.

Darle un folio en blanco a una persona para que escriba lo que quiera. :)

Muxus !!!


Pero sigo prefiriendo que escribas algo ;)

Para mí es magia, una invitación a soñar, a regalar lágrimas o gritos pintados de azul, es un espejo o un disfraz, un muro que me empeño en trepar y que rozo con mis dedos soñando seguir siendo yo cuando llegue a lo mas alto, sin perderme por el camino. Hoy mi folio en blanco es para tí, sigue llenándolos asi como lo haces, nos empujas a volar. Un beso

Hermosa reflexión...
A mí un folio en blanco a veces me produce terror al enfrentarme a mi propio vacío, otras, sin embargo, me invita a todo, me produce todo, pero siempre me enfrento a él poniédolo todo, por supuesto, también el oído; para escuchar, para escucharme.

Besos

El lienzo en que las palabras me dibujan y me desdibujan según las necesidades de mi huída o mi búsqueda...

A veces me dais envidia esos que de alguna manera veis algo donde yo (y tu amigo) vemos un lienzo en blanco, porque es blanco, y no dejará de ser blanco por mucho que nos imaginemos trazos en él... Porque pasaría a ser nuestra obra, no su obra, es bastante contradictorio...

p.s. he vuelto, o eso parece, a ver si me da tiempo :-P

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