31 marzo 2006

Vigilia

El lienzo:
tu cuerpo nacarado
iluminando mi cama.
El pincel:
el deseo
acumulado clandestinamente
durante eternas noches
de insomnio.

Es el deseo
el que vuela ahora,

sin motor,

raseando a ciegas
el skyline
de tu vello púbico,
reclamado por tu regazo,

y eres tú
quien me invita a soñar
y a eludir
una vida
plagada de
imperfecciones.

Bonita vigilia...

(mañana contaré
los lunares
de tu espalda)


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Ecos... Goran Bregovic

Vulva

Humedezco mis labios
para amamantar tus labios;
borrasca en el ecuador
de tu cuerpo
navego, feliz,
entregado al dulzor
de tus muslos.

Humedezco mis labios
para besar tus labios
y me derrito pronto
en la calidez
de tus manos.
Es el vértigo
que me lleva dentro,
lejos,
a ciegas,
indefenso ante el poder
de tus fuerzas ocultas,
ansiando salir
para contárselo al mundo.

Humedezco mis labios
para enredarme
en tu pelo,
que huele a sol,
a cielo y a nube
y me hace sentir
frágil y obsceno.


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Ecos... Jackie-O-Motherfucker

30 marzo 2006

Speedo

Ayer olvidé mis gafas de natación en la piscina, y cuando llegué a casa, abrí mi mochila y eché el bañador y la toalla a la lavadora, me acordé de este fragmento del último libro de Paul Auster, "Brooklyn Follies" (Anagrama, 2006):


>>Todas las tardes, Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de veces, Dora, su pareja, lo acompaña. Un día, se encuentran con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. “Tu muñeca ha salido de viaje, le dice. “¿Y tú cómo lo sabes?”, le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No, lo siento”, dice él, “me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo.” Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad?

>>Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se sienta frente al escritorio y Dora, que ve cómo se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña. La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente; falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.

>>Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires, y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades.

>>Ahí es donde la historia empieza a llegarme al alma. Ya es increíble que Kafka se tomara la molestia de escribir aquella primera carta, pero ahora se compromete a escribir otra cada día, única y exclusivamente para consolar a la niña, que resulta ser una completa desconocida para él, una criatura que se encuentra casualmente una tarde en el parque. ¿Qué clase de persona hace una cosa así? Y cumple su compromiso durante tres semanas, Nathan. ¡Tres semanas! Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico y a lo largo de tres semanas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce a otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la mueca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, sin no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga.

>>Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen esas tres semanas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historia, y cuando una persona es lo bastante afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir.



Reconozco que siempre me ha fascinado poder llegar a desempeñar el papel que Kafka desempeña en esta historia: crear historias para hacer feliz a alguien es maravilloso. Pero ayer no me hubiese importado ser la niña...

...o mis gafas de piscina.


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Ecos... Laura Veirs.

29 marzo 2006

Declaración de principios (2ª parte)

He decidido que voy a cambiar mi corazón por otro más grande y metálico. No es que tema que me lo rompan, pero he llegado a la conclusión de que necesito ser un tipo más duro. Sé que el cambio traerá consigo algún que otro problema: aumentará mi peso corporal y puede que a partir de ahora tenga que detenerme en los aeropuertos más de la cuenta, pero es indudable que también habrá ventajas, pues aportará a mi circulación sanguínea una necesaria dosis de hierro y nutrientes.


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28 marzo 2006

Calambur

De pronto advierto
todo en su esplendor.

Dormido, acurrucado,
dócil y austero.

Rosas sin tallo,
llovizna sumisa,
sal en tus labios,
Dios a la vista.

Tallos en sierpe
peleando a la contra,
trazos difusos,
fusos tejiendo.

Dormido, acurrucado,
dócil, sincero.

Rodea tu nuca el
cabello de ángel,
gélida estirpe
perenne y blasfema.

27 marzo 2006

Esther me tira de la lengua...

¡Ay, Esther, Esther, cómo te gusta liarme! ¡Y cómo me dejo liar yo, pues en el fondo estas cosas me gustan!

10 años atrás yo…
Hace diez años era un universitario más, de veinte años, que había descubierto cosas que hasta entonces no imaginaba. Por ejemplo: el teatro del absurdo, la literatura norteamericana y el amor con una chica de mi clase (hasta entonces siempre había pensado que era contraproducente enamorarse de alguien de tu clase, pero me di cuenta de que es difícil ganarle una partida al instinto).

5 años atrás yo…
Después de licenciarme en Filología Inglesa, cogí dos maletas, dos noches en un bed and breakfast y la inestimable fortaleza moral de la que por entonces era mi pareja y nos fuimos a Manchester durante un año. Conseguimos casa estable en 3 días y trabajo 5 días después de llegar. Comencé trabajando en un McDonald’s. Se puede decir que empecé desde lo más bajo.

1 año atrás yo…
Hace un año disfrutaba de mis merecidas vacaciones de Semana Santa después de estar una semana con mis niños de 2º de la ESO en un campamento donde nos enseñaron todos los secretos de los bosques de Euskal Herria. Recuerdo esa semana por tres cosas: el maravilloso clima en pleno mes de marzo (estábamos en la reserva de la biosfera de Urdaibai, en plena playa en Sukarrieta), lo bien que me lo pasé con ellos, y lo poco que dormí por su culpa.

ayer yo…
Ayer, a las 12.30, fui al partido de baloncesto en La Casilla. El Real Madrid nos ganó. Después, comida familiar y tarde de relax total: el sábado estuve todo el día entre Azkoitia y Azpeitia (crónica en breve: quizás hoy por la noche o mañana) y por la noche, después de varias cervezas, algún cigarrillo y una hora menos de sueño, el cansancio me atrapó.

5 lugares especiales para mí…
Mi casa
El colegio donde trabajo (4 años de profesor, 8 de alumno… es como mi segundo hogar)
Cualquier teatro (aunque me quedo con el Palacio Euskalduna)
Manchester (me puede la nostalgia, y aún no he podido regresar)
Bilbao, Santiago, Donostia… y un montón de blogs (ver sección “Maquinistas”, justo a tu derecha)

5 mayores alegrías para mí…
Un problema de salud que me madre superó
Mi primer día de trabajo (en serio... y además fue bien)
El día que decidí no reflexionar nunca más acerca de la amistad: la amistad hay que vivirla y sentirla.
El día en que me dieron mi flamante nuevo coche (y digo “flamante” porque significó el fin de años de ahorro)
Un piropo que me dijo una alumna: “¿Tienes un hermano de 16 años que sea igual que tú?”

5 cosas que me gusta comer…
Marmitako
Ensalada de bacalao, patata cocida, cebolla, pimiento verde y rojo y un poquito de pimentón dulce.
Pennes rigate a la putannesca
Un chuletón poco hecho
Y cualquier dulce, pues soy muy goloso.

5 juguetes favoritos…
Recuerdo con cariño mis balones de baloncesto, una bicicleta Orbea que me regalaron por Reyes hace 25 años (era roja y tenía las dos ruedas pequeñitas que me mantenían a flote), mi primer juego de mesa (El Palé, o "Monopoly madrileño")… Ahora me gusta coleccionar discos.

Me encantaría que lo hicieseis todos y todas los que queráis y os sintáis cómodos. Es que tengo un horrible cargo de conciencia citando a 2 de vosotros... No quiero que penséis que me olvido del resto. Animaos.

26 marzo 2006

La noche más turbia


Las manos cruzadas
en la noche más turbia.


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Ecos... The Wedding Present, Lovenest.

Vuelta atrás

Vuelta atrás
hacia el palacio
de las lamentaciones.
El influjo del recuerdo
me fuerza a escribir
estos versos de amor
sin un rostro que me guíe.

Al menos
permanecerán inmunes
ante la erosión del
tiempo caduco,
ante los reproches
tímidamente tejidos
en las sobremesas
de marzo.

23 marzo 2006

Bajo una luna rosa

Descansaré
bajo la luz
de una luna rosa
que presida
el horizonte.

Una luna
que defina
el albor
de un destino incierto
mientras la bruma,
tan sedosa,
pelea a la contra.

Descansaré
cuando Tom Waits despierte
para retratarte desnuda
en una canción
de dos minutos.

Y cuando suene el piano
lloraré
sobre el regazo
del tupido césped
que engendra el rocío,
siempre amparado por
un manto de sueños
que están por llegar
y que jamás serán recordados.

Descansaré
bajo la luz
de una luna rosa
que desdiga tu belleza y
que evite el roce del alba
por luchar una noche más
entre las sábanas.

Descansaré
sin saberlo,
ajeno a su mirada,
con los ojos cerrados.


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Ecos... Tom Waits

Cumbre indolora

Tan sólo el aire
moldea su aspecto.
Lo hace a su antojo,
con firme entereza.

Sólo el viento
acaricia la tenue maraña
que puebla la cima.

Aletargado,
prisionero en el diván
de la tarde baja,
el sol renuncia
a ser la estrella
de un lienzo impresionista.

Y tú en la cumbre,
vestida con gasas
que eclipsan con creces
la dureza
de un lugar tan inhóspito.

El tiempo se mueve
a cámara lenta
en los dominios
del olvido.

Los bosques,
ahora yermos,
ansían el retorno
del amor,
siempre fértil,
puro en esencia.

Exquisitamente granado.

22 marzo 2006

Itxaropena...esperanza

Itxaropena ... esperanza.

Por favor, no podemos fallar. Y no nos pueden fallar.

Lluvia


¡Qué tenue es la luz
que alumbra
tu piel de medusa,
frágil,
flexible y
profundamente adictiva!

¡Qué tenue el estilo
en mis versos anónimos,
nerviosos,
lozanos,
timbrados en el crisol
de tus ingles!

Cuando el día desiste
te alejas despierta.

Sólo deseo
que el cielo
susurre tu nombre
en forma de lluvia.

Imagen...

21 marzo 2006

Hoy

Hoy, 21 de marzo, se celebra el Día Mundial de la Poesía, y a juzgar por el tratamiento que se da a la jornada en algunos medios, reconozco que pocas veces podré ver "poesía" escrita con letra mayúscula. Una vez al año, quizás.

Hoy Ana Blanco ha dicho en el Telediario que tal vez haya gente que piense que la poesía puede cambiar el mundo. Me he sentido raro. Incomprendido. ¿Pero es que hay gente que duda del poder del arte? ¿No es una necesidad su consumo? ¡Ay, Josean, qué ingenuo eres!

Hoy, por lo tanto, urgía buscarle un significado a la palabra "poesía", y en mi opinión, la poesía puede cambiar el mundo porque gracias a ella soy capaz de verlo de una forma especial. Yo solo no puedo cambiarlo, pero seguro que a ti, que estás leyendo esto, te pasa lo mismo. Y ya seremos dos, que es un paso importante. Y me niego a pensar que tú y yo somos los únicos que pensamos así. Tiene que haber más locos como nosotros habitando ese mundo que deseamos cambiar, ¿verdad?

Porque hoy no estamos solos.

Hoy me he dado cuenta de que, en muchas ocasiones, unos versos pueden cuidar a quien los lee. Las palabras protegen, miman y arrancan sonrisas. Y nos hacen más fuertes. Y nos dan ganas de abrazar y besar a alguien. Gracias a ellos nos sentimos bien. Y somos felices.

Feliz día.


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Ecos... Eef Barzelay.

19 marzo 2006

Polaroid


Por el cielo en bicicleta se anda mejor. Es un placer pedalear a la sombra de los árboles que aparecen en las películas de dibujos animados. El camino es amplio y recto, por eso puedo liberar mis brazos del incómodo manillar. Ahora respiro profundamente, con el torso erguido, y cierro los ojos durante un instante para imaginar cómo transcurre la vida en el país de los mortales. También pienso en todos los puentes que no llegué a ver terminados y en los discos de jazz que jamás escuché. Juego a pronosticar quién ganará la liga este año y cuál será el color de moda de la temporada. Qué tontería, ¿verdad?. Sin embargo, hubo un tiempo en que todas estas pequeñas cosas fueron realmente importantes.

Desde aquí arriba puedo ver tu habitación -¿o debería seguir diciendo la nuestra?- Veo el armario al que tanto te gustaba acudir para sorprenderme día sí y día también. Ahora ha desaparecido el color de tus prendas. Yo siempre te dije que cuanto más se lava una camisa más pierde su encanto. Deja de tener el tacto que la hizo especial y entonces es mejor tirarla, porque hasta la fragancia que permanece en el cuello y en los puños acaba por esfumarse. Tus camisas se han vuelto grises, aterradoramente grises, martirizadas por la cal del agua, el cloro y el paso del tiempo. Y la nostalgia.

¿Cuándo piensas rehacer tu vida?

Yo nunca te seré fiel en el cielo.

(Aunque cuando te acercas a mí, al recorrer el mundo en los aviones, me siento seriamente tentado a serlo)

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17 marzo 2006

Un mundo mágico

En un mundo mágico...

Nos cogeríamos de la mano y echaríamos a correr. Leeríamos relatos desgarradores, pasearíamos por la playa vestidos y jugaríamos a sentir lo que sienten los demás. Escucharíamos discos maravillosos y trataríamos de encontrar un césped. Allí, tumbados boca arriba, imaginaríamos las formas que tendrían las nubes si el cielo no estuviese tan azul. Dejaríamos que los primeros rayos de sol de la primavera acariciasen nuestra piel. Silbaríamos canciones estúpidas y reiríamos sin parar sin que nunca nos faltara el aire. Y cerraríamos los ojos para vernos desnudos y puros y osados y plácidos y realizados y vivos y felices por estar juntos, aún cogidos de la mano,

e insultantemente jóvenes.


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16 marzo 2006

Buenas noches

El día renace. La luz le acompaña. Atraviesa la persiana. Llega a sus ojos. Acaricia su frente. Ella despierta. Inspira muy hondo. Estira las piernas. Cruje su espalda. No quiere levantarse. Suena el despertador. Son las 7:40. Enciende la luz. Sus párpados reviven. Observa el techo. Bostezo entre sábanas. Se destapa. Su brazo derecho aún duerme. Busca las zapatillas. No las encuentra. Se levanta. Abre el armario. Coge el albornoz. Abre la puerta. Enciende la luz. La del pasillo. Llega al baño. Necesita más luz. Gira el grifo de la ducha. Cuelga el albornoz. En la percha. Se acerca al espejo. Se mira a los ojos. Arquea las cejas. Saca la lengua. La chica del espejo sonríe. Se quita el pijama. Comprueba la temperatura del agua. Demasiado caliente. Espera. Se frota los brazos. Arquea los pies. La ducha está lista. Entra en la bañera. Corre la cortina. Está bajo el chorro. Moja su pelo. Lo acaricia. Suavemente. Lo extiende hacia atrás. Se lava la cara. Se frota los ojos. Coge la esponja. Añade jabón. Frota su cuello. Alcanza la nuca. Viaje hacia el pecho. Sus pezones se endurecen. La espuma resbala. Acaricia su vientre. Amamanta su ombligo. Deja la esponja. Abre el champú. Huele tan bien. Vierte un poco. Lo extiende sobre el cabello. Suave masaje. Coge la esponja. Enjabona su pubis. Luego los muslos. Suelta la esponja. Se enjabona los pies. Parece una equilibrista. Llena de gracia. Se reincorpora. Se aclara el pelo. La espuma se va. Cierra el agua caliente. Sólo agua fría. Es-ca-lo-frí-o. La piel al límite. Cierra el grifo. Ha merecido la pena. Alcanza una toalla. La anuda sobre su cabeza. Coge el albornoz. Se lo pone. Abre la puerta del baño. Apaga la luz. También la del pasillo. Vuelve a la habitación. Se agacha sobre la cama. Ella le observa. Sigue dormido. Parece tan puro. Da un beso a su amante. En el hombro derecho. Él se da la vuelta. Abre los ojos. Se miran. Él sonríe. Siempre lo hace. Aunque sea temprano. Aunque tenga sueño. Le desabrocha el albornoz. Su mano se cuela dentro. Acaricia su cintura. Suave. Fresca. Igual que ayer. Igual que mañana. Ella cierra los ojos. Respira hondo. Su pubis, tan tupido, está deliciosamente húmedo. Sigue rumbo al ecuador de su cuerpo. Su vulva le acoge. Ella abre las piernas. Él desliza los dedos. Cada vez más dentro. Ella se quita el albornoz. Se arrodilla junto a la cama. Él la abraza. Igual que ayer. Y que mañana. Ella le quita la camiseta. Acaricia su torso. Él respira hondo. Sus pezones se contraen. Ella los endurece. La piel al límite. Están desnudos. Se abrazan. Se acomodan en la cama. Cubren sus cuerpos con la sábana. Se besan. Respiran. Sólo sienten…

Buenas noches.



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Ecos... Mogwai.

15 marzo 2006

Planteamiento, nudo y desenlace

(Planteamiento)

Temo al silencio. Y junto al silencio, a tus miedos. Y a la muerte, a la soledad, al calvario. Cuando te llamo para preguntarte si quieres pasear conmigo tiemblo como un niño. Siento una felicidad extrema, nítida y flotante. Y si te veo vestida de verde deseo quedarme para siempre entre las calles vacías, jugando entre los coches, junto a los portales cerrados, bajo la aurora transparente.

Contigo.

Situación desesperada: el silencio me agobia, me aturde y no me deja pensar. Temo a la razón, a la cordura, a la monotonía. A la luna vacía, a la escarcha y a los meses terminales. A la lluvia ácida. Al invierno.


(Nudo)

El invierno:

Tras tu estela,
con tus labios
perfumados en mi cuello
y la escarcha como decorado,
se acerca el
invierno,

sigilosamente,

y yo,
tan inocente
como siempre,
afirmo que nunca nos dejó.


(Desenlace)

Hoy he escrito
cinco poemas

y ninguno es
para ella,

y ninguno lleva
su esencia,

y es tarde,

y estoy cansado,

y aunque
la cura hizo efecto

creo que esperaré
a que amanezca.


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14 marzo 2006

Espina


Cuando la espina
se introduce
dentro
de tu piel
es que quiere
formar parte
de tu vida
para siempre.

Imagen...

Naufragio


Entre los restos
del naufragio
encontré:

mis libros,

los poemas,

tu fotografía,

el sol.

13 marzo 2006

Cuatro por cuatro (y 2)

Amor perdurable, granado y estable.
¿Qué ha cambiado para sentirme culpable?
Tan sólo me aferro a un eterno presagio
que surca tus ojos bordeando el naufragio.

Amor memorable, esbelto y laudable.
¿Cómo presumes de ser despreciable?
Estalla el silencio que hiberna entre muros
de ciénaga y cielo en tus labios impuros.

Añoro el candor de tus trémulos gestos
que prendan mi vida y consumen mis restos,
que raptan suspiros en tu espalda morena
eclipsando el candor de la noche serena.

Amor perdurable, distancia insalvable.
Divisa caduca acuñada en tu nuca.
Respeto engendrado en tu torso dorado.
Amor memorable, jamás despreciable.

12 marzo 2006

Cuatro por cuatro (1)

Quiero quedarme contigo, bajo este aguacero,
sin prendas de abrigo, hambriento de esmero.
Tallar abanicos con sabor a delirio,
burlar al silencio entre sangre y martirio.

Las olas, mi vida, refrescan saladas
el gusto impostado en tu lengua afrutada,
el tacto indoloro en tu blusa gastada,
tus ojos, mimosa, tus rasgos de diosa.

Quiero quedarme contigo, y contigo entregarme
al sueño infinito, al placer de la carne.
Dormir con la niebla transformada en almohada,
gemir de locura, desterrar la amargura.

Quiero quedarme contigo, y quiero quererte
y reírle a tu boca, a tu risa más loca.
Quiero enfrentarme al candor que despide tu alma,
quiero volver a quererme en tu oasis de calma.

10 marzo 2006

Supermercado


Me aproximo al refrigerador de los lácteos y me fijo en ella porque me parece curiosa. Tres-cuartos color kaki, camiseta negra, pantalones vaqueros y unos Camper Pelotas marrones. Es morena y sus ojos, tan verdes, duele mirarlos. Su carro está casi vacío: cuatro Actimel, un sobre de salmón ahumado noruego, una bolsa de canónigos, un trozo de queso Idiazabal y dos botellas de zumo de manzana. Por la clase de productos que ha escogido, y sobre todo, por las cantidades, parece que hace la compra sólo para ella.

Me da pena dejarla, perderla de vista, pero tenía el tiempo justo para comprar un par de cosas. Un instante después coincidimos en una caja rápida. Ella había añadido al carro una tarrina de Häagen-Dasz y una botella de manzanilla La Guita.

Y cuando la afable supercajera le sonríe, le da las buenas tardes y coge el primer producto para cobrar, me gustaría...

que las luces del supermercado se apagasen. Justo en ese momento, unos flashes estroboscópicos comenzarían a iluminar las caras de asombro de los que hacen cola. Los cañones de confeti, a pleno rendimiento, nos convencerían de que la nieve es cada vez menos vistosa para las ocasiones bonitas. Y todos escucharíamos por megafonía una canción como esta, pero adaptada al campo del comercio. Entonces, la supercajera le daría la buena noticia: "Usted es nuestro cliente dos millones. Puede pedir lo que desee".

Y ella, sin dudarlo un instante, respondería: "Quiero ser feliz el resto de mi vida".

Vuelvo a la realidad. La supercajera me mira y me dice: "Felicidad: pasillo 21, junto al expositor de chocolate."

Feliz fin de semana.

09 marzo 2006

Respeto



Vivo delante de un paso de cebra y a veces se ven cosas muy curiosas: conductores increpando a peatones por pasar por un sitio donde tienen preferencia (serán las prisas); peatones increpando a automovilistas por no dejarles pasar; automovilistas increpándose entre sí Dios sabe por qué...

Pero ayer vi un detalle desagradable. El conductor de una furgoneta se detuvo para que pasasen dos personas: una chica ayudaba a un chico con serias deficiencias físicas y mentales. Bueno, aún hay gente preocupada por los demás, pensé. Diez pasos por detrás, una señora mayor se acercaba al paso de cebra, despacio pero elegante, y el conductor también esperó estoicamente. Estuve a punto de abrir la ventana, asomarme y aplaudir el gesto. Es curioso: detalles que se supone que deben ser normales dentro de un marco de convivencia se vuelven cada vez más esporádicos.

Justo detrás de la señora, un inmigrante cargado con un carro lleno de alfombras para vender apuraba los pasos para pasar él también. En ese instante, el conductor decidió arrancar y no le cedió el paso. Igual pensó que había esperado bastante...

...o que aún hay ciudadanos de primera y segunda clase.

Mi gozo en un pozo.

08 marzo 2006

Sirope de fresa


Ilustración: Gum

Suena el timbre…

y apenas tiene tiempo para ponerse algo encima y llegar al cuarto de baño, abrir el grifo y enjuagarse la boca. Mientras observa en el espejo su rostro dormijoso, las baldosas le recuerdan que una mañana más ha olvidado calzarse las zapatillas. Regresa a la habitación y protege sus pies, aún entumecidos por el cansancio y la desidia, y advierte cómo el sonido del timbre vuelve a inundar el frío ambiente del piso con el dulce susurro del porvenir.

Y ahí está ella, estilizada por la lente de la mirilla, flotando sobre un agradable tono pastel. Ahí esta ella para llenar sus sueños con sirope de fresa.

06 marzo 2006

Eva


Como todas las noches, Eva da un beso a Jokin en la mejilla justo antes de salir de casa para ir al trabajo. Hace tiempo que dejó de besarle en los labios, desde aquella vez que advirtió un fuerte olor a perfume extraño en su camisa. Nunca hablaron sobre ello, quizás porque no había nada que decir. Fue una especie de acuerdo tácito, impuesto por la evidencia, para evitar sacar a la luz las diferencias que estaban acabando con su matrimonio.

Eva no es rencorosa y sabe asumir las derrotas, a pesar de que en aquella ocasión poco pudo hacer para evitar el abismo. Cuando se casó con Jokin supo convivir un tiempo con sus defectos. Durante los primeros años se sintió valorada y pensó que era la única para él. Fue una lástima que una actividad tan vulgar como preparar la colada le abriese los ojos ante el panorama que se avecinaba.

A Eva le encantan las fotografías. Sus padres supieron inculcarle el valor de documentar los buenos y los malos momentos. Cuando se fue de casa para irse a vivir con Jokin, todas las fotos, cuidadosamente archivadas durante años, se quedaron allí. Ella, tan sensible y juiciosa, jamás pensó que sus padres ganarían un hijo fruto de su matrimonio. Es más: siendo hija única, la pérdida sería irreparable. Su ausencia se llenó con más ausencia. Y con el silencio.

Cuando Eva llega a la estación de Abando, los trenes esperan a ser abordados para seguir manteniendo vivo el pulso de la ciudad, aunque sea tarde y el flujo de viajeros haya disminuido considerablemente. A ella le gusta viajar de noche, ya tarde, junto a pocos pasajeros. Ha sabido encontrar los aspectos positivos de trabajar en el servicio de urgencias del hospital de Basurto. Así, casi sola en el tren, su intimidad no corre ningún peligro, y desde hace días se distrae repasando sus álbumes de fotos. Cada día uno distinto: el viaje de luna de miel a Egipto, aquella navidad en Praga, los domingos en que pasearon por la costa guipuzcoana… Incluso la noche en que se fotografiaron haciendo el amor. Eva intuye que todos esos buenos momentos jamás volverán. Al menos al lado de Jokin.

Eva mira el reloj. Son las diez y veinte y parece que el tren está a punto de salir. En ese instante mira por la ventanilla. Parece que ya echa a andar, que se mueve despacio, sin hacer ruido. Parece que huye hacia delante. Pero cuando se da cuenta de que todo ha sido un efecto óptico, y que en realidad el tren que se mueve es el de la vía de al lado, no puede contener las lágrimas por más tiempo.

... y Laia dice:

Los trenes...tantas vidas, tantas historias juntas en tan poco espacio...resulta inevitable, a veces, no ser un espectador casual de una de ellas:

Y de repente, habiendo pasado de la rábia a la ira y de ésta a la indignación, la batalla fue declarada nula, por no decir absurda. Se escuchó un "tablas" en lo más hondo de cada uno de ellos, gritado a pleno pulmón por sus respectivas prudéncias.
Y se sumieron ambos en un silencio espeso, denso de gritos silenciados, de rencores, de sandeces que se deberían haber dicho (en la línia de las absurdidades expuestas). Y los cuatro ojos (un par de él, un par de ella)se cerraron, y pesaron como una masa que dicta una sentencia inapelable de alejamiento.
Y permanecieron así. Primero cada uno con su silencio, que dio paso a la soledad, que se tornó miedo. Y era un zumbido tan intenso el que emitía el miedo, tan agudo, tan punzante, que acalló el rencor, la rábia.
Y fue entonces cuando se apreció un movimiento. Las dos cabezas se doblaron ligeramente, al unísono, como buscando el calor del que hasta el momento había sido su adversario, su tesoro, su amante, su sino. Y ese leve movimiento pobló ese campo de batalla y muerte, ese campo de vencidos, de esperanzas, de anhelo, de ansias de reencuentro.
Y como tantas guerras esa quedó en el olvido cuando las dos cabezas al fin se encontraron. Los ojos seguían cerrados, y tanto él como ella seguían en sus trece, solo que habiendose diluido e zumbido del miedo, los anteriores gritos de rábia se convirtieron en un murmullo, una réplica, un "sí, pero...". Pero por encima de todo un "sí, pero contigo"

(Nota: si te ves reflejado en este relato, es por pura coincidencia. Es ficción. O igual ya no...)

Sin título

Últimamente sólo dejo poemas... siento ser tan repetitivo.


Chica de sábado noche.

Hay miles como tú:

te han dejado tantas veces

con la miel en los labios

que ahora bebes el tequila sin sal.


Las gotas de lluvia desnudan sin prisa las rocas,

lluvia tangible que erosiona tu bella presencia física.

Hace frío, sin duda, y te encuentras tan sola...

Purificas, a ratos, la entrada en puerto de las mil y una noches.

Ahogas al cielo esperando el calvario.

Húmedos, tiernos, vibrantes tus labios,

sitos al sur de tu boca infinita,

finitos, frondosos, en calma infinitos.

Rizados mis dedos exploran su vello,

y el clímax se extiende cuando rompen las olas.

Embiste, dulzura, la pena y el alma de la chica sin nombre.

Zozobra encallada en un mal pasajero.

El salitre convierte en veredas tus ojos.

Vuela, sin miedo, sin prendas de abrigo,

incluso desnuda si la calma no cesa.

Destroza el corazón de la manzana de Newton.

Siente muy dentro si tu mente no piensa.

Desliza tu prisa ante los taxis hastiados.

Claudica sin remedio mientras alguien inventa las flores eternas.

Pero, por favor, hazlo ahora,

antes de que me vaya.


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05 marzo 2006

Plural mayestático


No olvides
la primera persona
del plural.

Porque tiemblo
cada vez que te veo,

y cuando no te veo,

tiemblo

por verte.


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03 marzo 2006

Palabras eternas

Él es un cobarde,

por desnudarse siempre de piel hacia dentro. Tiene pensadas, desde hace mucho, palabras eternas, avaladas por el tiempo, que las acoge entre sus brazos y las vuelve a cargar de sentido,

un día sí, y otro también.

Él es un cobarde...

por ser infiel, noche tras noche, a su conciencia. Hace tiempo que se acuesta con el silencio.

Éstas son las palabras eternas:

Ahora,

que por fin estoy contigo,
que por fin puedo tocarte,
me gustaría sumergirme
en la quietud de tus ojos,

besar tu boca prístina
como una mañana de mayo,

poner rumbo al sur de tu cuerpo

y acabar,

acurrucado,

en tu regazo,

despreocupado del todo.


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Ecos... Sr. Chinarro, Tu casa o la mía.

01 marzo 2006

Viajando atrás en el tiempo por una sonrisa

Casi todas las tardes me siento delante de ella. Es rubia, lleva gafas de pasta de color granate y le gusta vestir en tonos marrón. Esta tarde llevaba botas altas, de piel, también marrones, con la puntera afilada, visibles en su totalidad porque el pantalón apenas cubría sus rodillas. Suele ir leyendo un libro.

Hoy recibió una llamada en el móvil. Cerró el libro y comenzó a hablar animadamente. Cuando sonrió su cara se llenó de arrugas. Lo que en un principio supuso un traspiés transitorio en mi impresión hacia ella acabó por estilizar mi ideal de belleza.

Próxima parada: deseo aprender a sucumbir ante las imperfecciones ajenas. Intuyo que con el tiempo dejan de serlo.

Viaje de vuelta. Dos chicas de unos treinta años suben al vagón. Se sientan una enfrente de la otra. Una saca el móvil y se lo da a su acompañante, quien comienza a sacarle fotos, directísimos primeros planos de su rostro. Una vez tomada la instantánea, le enseña el resultado a la dueña del teléfono. No le gusta. Y no me extraña, pues posa queriendo trascender y lo que consigue es borrar cualquier atisbo de espontaneidad. Se desecha la foto y vuelta a empezar. Así hasta tres veces. Se lo pasan en grande. Yo también. Miran a su alrededor para cerciorarse de que nadie les presta atención. Se equivocan: en ese momento sus ojos y los míos se encuentran. Y nuestras bocas sonríen. Las suyas, coquetas. La mía, como si estuviera en el recreo. Entonces ellas siguen a lo suyo y en ese instante vuelven atrás en el tiempo, hasta los catorce o quince años, donde los muros que te ponen los demás, aun visibles, no existen. El móvil musita de nuevo un click enlatado, y esta vez ha sido buena. Después, todo vuelve a la normalidad, pero ellas tienen la certeza de que no han hecho el viaje solas.

Aunque actuaron como si no fuera cierto.


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Ecos... Yo La Tengo, The lie and how we told it.

Tanka

Esther dice que...

Ni la vida es
ni deja de ser,
tan sólo lo que ves
puede hacerte creer
que nada es como parece ser.

Sus palabras me inspiran, y gracias a ella yo también he escrito uno...

Tan sólo lo que ves
merece ser contado.
Y lo que sueñas
merece ser vivido
siempre que sea contigo.

Cdaae también ha escrito uno muy bonito...

Recordándote
a cada paso que doy.
Añorandote
en cada rincón virtual.
Buscándote cada vez.

Y me ha puesto deberes para este fin de semana: allá van...

Añorándote,
pero contrariando
a la nostalgia,
vuelvo a recurrir a ti
para no sentir frío.

Y envuelto en papel cyan le mando el regalo a Lo y a Ángel. (Solojose, ¿cómo está tu codo? ¿Te permite escribir cinco versos? Realmente me gustaría leeros a todos (Teresa...) Igual se puede hacer una trampita y aumentar el número de escribanos.

Estas son las reglas:

Cada jugador invitará a dos participantes, indicando las reglas del juego y avisándolo en su blog·

El invitado al que se pasa la estafeta, iniciará la composición con la frase pivote del participante anterior, quien deberá resaltarla con cursiva y en color rojo.

La forma será de tanka (tipo de poesía tradicional japonesa).

La estructura constará de cinco versos de 5-7-5-7-7 sílabas.

Un tanka puede ser un texto, dividido en cinco partes, usando treinta y una sílabas o menos, permitiendo que fluya la prosa poética dictando la longitud de las líneas que quedarán separadas por signos de puntuación. ( La disposición de las sílabas puede ser irregular pero siempre conservando el mismo número de versos).

El invitado elegirá la unidad rítmica que prefiera.

Debe existir el concepto de pivote, o eje del poema: en algún punto de la tercera línea va a existir una imagen que relaciona o liga las dos primeras líneas con las últimas.

El tema será libre.Cada participante debe señalar el blog del que proviene y enlazar a los blogs invitados.