28 febrero 2006

Uno, dos, tres...

(uno)

Sumando motivos,
restando reías.
Cerezos, olvidos,
la noche, los días.
El viento del este,
las calles vacías.
Me muero por verte
desnuda e impía.

(dos)

Belleza nocturna,
radiante y esbelta.
Sonríe, preciosa:
tus labios, magenta,
tu aura, de rosa.

(tres)

Un color real:
sus pezones erectos
con sabor a sal.


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Ecos... Britta Phillips & Dean Wareham, "Night Nurse".

27 febrero 2006

Islas


Hay un abismo
donde había un estrecho.


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Ecos... Dut, Petrolioa ere (El petróleo también), fragmento.

25 febrero 2006

Poema de amor #5

Tengo ganas de que acabe el invierno,

de enterrar los abrigos

en el vientre de mi armario abisal,

de volver a abrazarte en la calle,

bajo el sol que más calienta,

sin corazas térmicas,

sintiendo cada poro que puebla tus brazos.



Sueño con desearte

y deseo tener ganas de ti,

y no me importaría lo más mínimo

llegar tarde a todos lados

y decir: "Lo siento"

sin tener que recordar

cómo se esboza una sonrisa forzada.



Ansío borrar del mapa los signos de interrogación,

destruir todos los despertadores del mundo

para vivir la vida por la vida,

sentirla como al arte por el arte.

Y estar contigo

sólo por estar.



Próxima parada... .


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Ecos... Talking Heads

22 febrero 2006

Andén


Ella es morena. Mide aproximadamente un metro ochenta. Tiene unos veinte años. Todos los días ameniza la espera en la estación escuchando música. Justo cuando el tren se aproxima al andén, gira la cabeza hacia la derecha para ver cómo se aproxima a lo lejos.

Nuestras autoridades espirituales, esas que más nos quieren, nos dicen que ante la imposibilidad de cambiar el pasado, debemos echar la vista atrás lo menos posible. Pero a veces (sólo a veces) es necesario hacerlo, aunque sea para aprender de los errores y afrontar con garantías lo que nos espera.

Mientras la miro desde mi pequeño observatorio me doy cuenta de que ella ha mirado hacia atrás buscando el vehículo que la saque de allí cuanto antes y la lleve, si no lejos, hacia delante. Ha mirado al pasado para poder ir hacia el futuro.

Entonces el tren entra en escena, abre sus puertas, y nosotros lo abordamos.

Y deja atrás el andén para moverse,

lentamente,

hacia lo que está por llegar.



Y tú... ¿vienes conmigo?


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Ecos... Low.

19 febrero 2006

Pequeñas palabras

Tal vez el amor
se atreva a buscarnos.

Tal vez.

Al menos el tiempo vendrá,
acicalado,

desde su cadalso.


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Ecos... The Magnetic Fields, All my little words, de 69 Love Songs.

18 febrero 2006

Todo es nuevo

Nada, nada ha cambiado.
Aquí sigo. Bajo la falda de la urbe.
El invierno abre las puertas
al viento helado que parte en dos
el último tren con destino al sosiego.
Hace tiempo que confié mi suerte
a su lecho inquieto y de-ses-pe-ra-do
y aún me pregunto por qué la ignoro.

Quizás no sea sensible a la moda de temporada,

o tal vez a la noche le incomode mi cuerpo desnudo.


Todo es nuevo,
menos el frágil aroma a melancolía que invade mi entorno.

13 febrero 2006

Canciones


Ayer, en el coche, le dije a Borja lo curioso que me resultaba el hecho de que en su casa no hubiese ni un solo disco. Entiendo que todos tenemos nuestros gustos y aficiones, y más aún que dichas aficiones no tienen por qué coincidir con las mías, -soy un consumidor de discos compulsivo- pero me resulta difícil entender cómo se puede vivir sin música, y sobre todo, sin las palabras que nos dejan las canciones. De hecho, me callo, y dejo que las palabras...


"Los años vendrán y los años se irán, y finalmente sabrás que despertarte sin amor es como despertarte con una pistola en la boca"

...y la música



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hablen por sí mismas.

(La cita es de The Russian Futurists, de la canción "The Hall of Fame of things I despise". Los ecos son de Lisabö)

11 febrero 2006

El vino, el deseo, tú y yo

¿Recuerdas aquella botella de Chardonnay australiano?

El vino, el deseo, tú y yo.

Empezamos a beber cuando la noche pidió permiso para acurrucarse junto a nosotros. Sentados en el suelo de mi habitación descubrimos la manera de parar el tiempo: una copa que se llena, un suave movimiento para oxigenar el vino y las miradas cómplices. De repente, te pusiste de pie e imitaste a aquella niña tonta que viste por la calle cuando ibas de compras. Yo reía y bebía, desde la omnipotencia que me daba la gloria. Regresaste a mi lado y llenaste de nuevo mi copa, hasta arriba. Y te miraba. ¡Qué hermosa eras!


Susurrabas con ternura las palabras más dulces. Me dijiste: "¿Por qué contigo todo resulta tan fácil?" Yo me puse serio y respiré profundamente. Cerré los ojos. No quería pensar en nada. Tan sólo escucharte.

La noche crecía mientras el vino tomaba mi conciencia. Una fina capa de bruma perfilaba tus ojos. Me miraste con deseo, con la caridad propia del amor etílico. Me quitaste la copa de la mano y la apartaste, junto a la tuya, lejos del campo de batalla. Tus manos recorrían mi espalda mientras musitabas palabras eternas. Lo último que recuerdo fueron tus labios recorriendo mi nuca.

Y sin dudarlo tan siquiera un instante,

acabé rindiéndome

para soñar,

entregado a ti,

a punto de dormir profundamente

mientras desnudabas tus sentidos

en el limbo

de un amor imposible.


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Ecos... Vitesse, Late morning.

07 febrero 2006

Citas

Vamos a soñar como nunca lo hemos hecho, como le gusta a Ed, con palabras que adquieren sentido cuando se leen con una sonrisa perenne. Esta semana, alejado de todo por imperativo tecnológico, algunas frases sueltas me han impresionado sobremanera. Allá van:

Eduardo Galeano, ensayista chileno, abrió la veda. Según él, "el verdadero desafío radica no en escribir lo que se vive sino en vivir lo que se escribe." Me pregunto si después de semejante declaración de principios, Ed, comenzarán a asustarnos los sueños. Presiento que no...

Chan Marshall, o Cat Power, que es como se la conoce en el mundo de la música, acaba de grabar un disco precioso titulado "The greatest", pero ¿cómo no caer rendido ante ella cuando hace años cantaba "Vivo en el desierto y dejo que el viento me haga el amor", "Cuando éramos adolescentes queríamos estar en el cielo, pero ahora lo único que deseamos es mantenernos lejos del infierno", o también "Te quiero, pero ni te conozco ni te necesito"? A veces, cuando oigo su música, tengo la sensación de haber perdido mucho, mucho tiempo haciéndome preguntas improcedentes.

Ana Rita Alberdi, Anari para los que la escuchamos, desmitifica de un plumazo el gran timo del mito del rock and roll: "El escenario es peligroso porque pierdes la realidad. Es la hostia, por ejemplo, estar en un concierto ante más de quinientas personas y luego volver a tu casa y meterte en la cama sola. Ante esas situaciones suelo flipar... No eres tú; al final, vence el personaje a la persona." Anari, solo por decir esto te declaro lealtad eterna.

Hablando de músicos que han creado un personaje tan fascinante como su propia persona, encontramos a Nacho Vegas. Dos momentos me han dado mucho que pensar: el primero me ha quitado un gran peso de encima... "Una de las cosas que caracteriza a la música es que no tiene ninguna utilidad. Es como cualquier sentimiento fuerte, como el amor: no sirve para nada, nadie se enamora para algo, quizá por algo... Las cosas importantes son fines en sí mismos." Nacho está capacitado para amar y crear música. Yo me esfuerzo por aprender a amar.

Y vuelve a decir: "Uno se hace preguntas sobre todo lo que ve, se cuestiona a uno mismo, a la naturaleza humana, y entonces tiene que buscar alguna respuesta. Yo intenté buscar respuestas haciendo canciones, aunque sólo encontré más preguntas." Y yo seguiré escuchándolas, y seguiré alimentando las mías, como Solojose, con sueños, con esos que se escriben para ser vividos después.

La última frase la dijo ella: "Baja ya, que llevo mucho tiempo esperándote y hace frío".

Y nos fuimos.

(Todas las citas -menos la última- se pueden leer en los números de enero y febrero de 2006 de Rockdelux)


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Ecos... Cat Power, "The Greatest"