29 enero 2006

Puntos cardinales


Instrucciones para un correcto tránsito a través del largo invierno:

no olvidarse del mar.

Ni de los puntos cardinales...

El norte, las velas.
El sur es salitre.
El este despierta al oeste;

mil hojas.


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Fotografía vía Elástico.net
Ecos... Post Industrial Boys

26 enero 2006

Experiencia

Hoy, leyendo un artículo en Berria, he vuelto a refrendar mi fe en el azar. Quizás, en determinadas ocasiones, nos hacemos demasiadas preguntas, o perdemos el tiempo pensando en hechos que son incuestionables. Hasta el más cuidado de los estudios no puede escapar a las leyes de la casualidad.

Esta atractiva conjunción de premeditación y azar recibe el nombre de serendipity. Es una palabra de origen inglés que Horace Walpole utilizó por primera vez en el siglo XVIII, en el cuento Los tres príncipes de Serendip: en el territorio que hoy ocupa Sri Lanka existió un reino llamado Serendip. El rey tenía tres hijos muy empíricos, quienes disfrutaban realizando viajes a lo desconocido para terminar escribiendo sus vivencias y hallazgos. En resumidas cuentas: acabaron obteniendo respuestas sin haber planteado de antemano las preguntas.

Esta noche, mientras regresaba a casa en tren, comencé a cuestionar detalles como quién inventó el vagón donde viajo casi a diario, o a quién se le ocurriría abusar de los silencios en la primera cita. Rápidamete volví a prestar atención a Jens Lekman, que no ha inventado nada, ni nada sabe, ni falta que hace.


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Desidia

A veces sueño
que me precipito al vacío
y caigo irremediablemente
entre tus brazos.

Desfallezco,
me amamantas
y rozo el cénit.

Entonces despierto
y desespero irremisiblemente
bajo el umbral
del crepúsculo hiriente.

Respiro,
asiento
e intuyo
que me precipito al amarte.

25 enero 2006

Días

Abro los sentidos cuando escucho al madrileño Mate, que ha grabado un disco otoñal precioso: "porque días como este se convierten en canciones", dice en Días.

Hoy me apetece contar un secreto: siempre he sido un músico frustrado. Por más que lo intenté en su momento, nada pude hacer para encadenar unas notas seguidas. Los acordes son los fonemas de la música, unidades mínimas no significativas que por sí solas no tienen sentido. Sí en un contexto, el que no supe encontrar.

...porque días como este se convierten en un haiku.

Y de repente,
rumbo al sol invernal,
apareces tú.


Leyendo a Julen Gabiria intuyo cuál es el camino más corto hacia un día memorable:

"Eska ezazu ezinezkoa" (Pide lo imposible)

Unas líneas más abajo me doy de bruces con con otro bonito reto...

"Eskain ezazu ezinezkoa" (Ofrece lo imposible)

Para no vivir dos días iguales.


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23 enero 2006

Invisible

Hoy me hubiese gustado ser invisible.

En el tren, una chica abre el bolso y saca el móvil. Acaba de recibir un mensaje. Después de leerlo, vuelve a guardar el teléfono y sus ojos se llenan de lágrimas; el esfuerzo para que no le resbalen por sus mejillas es sobrehumano. Pero lo consigue. Bien por ella.

Después intenta disimular el mal trago girando la cabeza hacia la ventanilla. Sin embargo, es de noche, y sus ojos, reflejados en el cristal, siguen tristes.

Y quizás no descansen esta noche.

Hoy me hubiese gustado ser invisible. Me sentaría a su lado y apoyaría mi cabeza en su hombro.


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Kate Bush sabe cómo serlo.

22 enero 2006

No way out (Sin salida)


Cerrojo


Hecho en Italia



Zapatos


Manilla

20 enero 2006

Apropiacionismo


Una historia de amor entre Abuse Magazine y los logos.

18 enero 2006

Miedo

Hay viajes que nunca han llegado a producirse y, sin embargo, tienen retorno.

Mi abuelo tiene un catarro muy puñetero. Nada grave, pero ayer le costaba respirar. El médico le dijo que no había motivos para preocuparse, que con un poquito de paciencia y muchos mimos todo acabaría pronto. A pesar de quedarse más tranquilo, sufrió una recaída por la noche. Antes de que se lo llevase una ambulancia a urgencias para hacerle una placa me dijo:

-Con lo orgulloso que estoy de ti, y ahora tengo que dejarte...

Unas pocas horas más tarde regresaba a casa, con el susto aún metido en el cuerpo.

Independientemente de saber que su billete de ida aún no ha caducado, no puedo olvidar la expresión de sus ojos al decirme esas palabras. Lo más impactante que un ser humano puede ver son unos ojos con miedo.

Y no hay miedo más grande que no poder volver a ver.


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Suena el You ain't got a hold on me, de Mark Kozelek.

14 enero 2006

Siete cosas

Lo prometido es deuda, Solojose:

7 cosas que quiero hacer antes de morir:

- aprender a cantar
- conocer a Paul Auster
- viajar continuamente, acompañado, a donde me lleven. Sin preguntar demasiado.
- convertirme en académico de la Lengua Española para borrar del diccionario la palabra “despertador”
- tirarme en paracaídas
- hacer un curso de micología
- conocer a una australiana

7 cosas que hago bien:

- explicar qué es un diptongo y un triptongo
- elegir un buen disco en 10 minutos
- escribir a máquina
- abrazar
- hablar en público
- hacer reír a un niño
- escuchar

7 cosas que no puedo o no hago bien:

- ver sufrir a un anciano
- ver migas de pan en el fregadero, después de fregar, claro
- hacer recortables
- pintar sin salirme de los márgenes
- despertar a alguien que está dormido
- beber más de cuatro sorbos de Cocacola sin llorar
- escuchar "jevi" metal

7 cosas que me atraen del sexo opuesto:

- los ojos
- la empatía
- las manos
- si fuman
- que sean amigas de sus amigas
- que no me riñan si no me afeito
- la paciencia

7 cosas que me atraen de mi mismo sexo:

- un hombre que no tiene un chándal en su armario
- los valientes que aún regalan flores
- los que hablan en primera persona lo menos posible
- los que llevan a su hijo/a a un concierto
- los que no tienen faltas de ortografía
- los que no hablan de trabajo a todas horas
- los que llevan el desayuno a la cama

7 cosas que dices frecuentemente:

- ¡Ey!
- Por favor
- Con tarjeta, por favor
- Mmmm
- Sal al pasillo y ahora hablamos
- ¡Bueno, bueno, bueno!
- ¡Vale ya!

7 celebridades de las que me haya prendado:

- Mis padres
- Antonio Luque, o sea, Sr. Chinarro
- Paul Auster
- Bob Harris y Charlotte
- Mi profesora de “Literatura Chicana escrita por mujeres”
- El inventor del iPod
- El estilo de Raquel Sánchez Silva

12 enero 2006

Sol en invierno

Despacio,

desnúdate despacio:
quiero olvidar

que tengo

frío.


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10 enero 2006

Póker

Hoy en el tren he jugado al póker. Trío de parejas. Unos veintipocoañeros se acaban de encontrar en la estación, acceden por los tornos y se sientan, cogidos de la mano. Ella lleva el pelo recogido y viste un tres cuartos sintético de color blanco. Él desafía al frío armado tan sólo con un jersey rojo. Deciden contar lo que ha dado de sí el día. Ella se agobió en la facultad: falta poco para los exámenes. Él trata de reconfortarla y besa tímidamente sus labios. Un beso con encanto, un beso de "aquí estamos para lo que quieras".

Delante de mí llegan unos veintimuchoañeros, con cara de pocos amigos. Ella se sienta y clava su mirada al fondo del vagón. Él, justo delante de ella, saca un libro del cómico Oscar Terol. Lo abre. Mira a su chica. Vuelve al libro. Clava su mirada en el otro fondo del vagón: la mirada de los amantes enfadados en un tren es una metáfora de la vía ancha, del sentido contrario. Después de volver en sí vuelve a mirarla. Ella no responde al estímulo. Cierra el libro y también los ojos.

Primera parada. Unos diez sesentaymuchoañeros acceden al vagón. Tres somos los jóvenes que nos levantamos y cedemos nuestros asientos. El novio veintimuchoañero entre ellos. Ahora de pie, junto a su novia, le acaricia el pelo. Ella le pregunta qué ha hecho justo después de salir de trabajar. Suena a reproche. Él se agacha y le dice algo al oído. Ella vuelve a lanzar su mirada al infinito.

La tercera pareja nos mira perplejos a los que cedemos el asiento a los mayores. Él es un treintaymuchos, y ella no llega a la treintena. No sé si se sienten culpables, pero ya no me apetece mirarles de nuevo.

Llego a mi parada y los que entraron enfadados se besan una,

dos,

tres veces,

un te quiero,

otro beso...

y mañana más.

Mañana más.


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Anari se pregunta en la canción si las puertas están hechas para entrar o para salir.

05 enero 2006

Juanolas

Desde hace un par de días tengo el placer de disfrutar de la compañía de la gripe, y aunque no está bien rechazar una compañía tan absorbente, he de reconocer que siempre que puedo intento darle esquinazo. Y voy por el buen camino porque noto que se va alejando de mí, poco a poco. Se ha cansado de que le sea infiel.

Y como llueve bastante y no hace, precisamente, un calor de orquídeas salvajes, mato el tiempo escuchando a Will Oldham y a Matt Sweeney, que dejan algunas frases para el recuerdo...

I'd give you a dream and you'd only wake from it; precioso y poético reproche, de esos que pueden dejarnos mudos. Pero hoy no es día de reprochar nada a nadie porque es noche de Reyes. Había olvidado lo agradable que era dormir una siesta en cama y con el pijama puesto -aunque en este caso la obligación manda-. En uno de sus libros, Paul Auster hace una descripción perfecta del estado de enfermedad: nuestro cuerpo es tan sólo un campo de batalla donde los medicamentos tratan de ganarle la partida a los virus. Si esos momentos tan beligerantes suceden mientras dormimos, todo se hace mucho más llevadero.

Now I will never go to sleep again; despierto y mi vista se dirige hacia la mesilla de noche. Allí descansa el último libro de Jaime Bayly, Y de repente, un ángel, finalista del archiconocido Premio Planeta. Me lo regalaron hace poco y tres tardes de bufanda, litros de zumo de naranja, una caja de Juanolas y estornudos fueron suficiente para acabar con él. Sensación: una absoluta pérdida de tiempo. Cuando me lo regalaron pensé que sería interesante leerlo. Bayly fue el ganador del prestigioso premio Herralde de literatura hace casi una década. Es una buena carta de presentación. Pero su última novela me parece fácil, sin chispa, con unos chistes demasiado obvios y muy poco creíble. Tampoco me extraña que quedase finalista del Planeta. Pura literatura para las masas. No hay atisbo de encajes de bolillo, me temo.

Y así transcurren los últimos días navideños. Quizás sea mejor incubar ahora la gripe, pues se avecinan las rebajas y desconozco qué trauma es peor.

Ahora que lo pienso... En el post anterior juré que sólo contaría historias merecedoras de ser contadas. Releo estas líneas y me doy cuenta de que tampoco ha pasado nada. Ya empiezo a faltar a mis principios.

(Menos mal que el gran Groucho Marx dijo un día: "Señora, estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros.")


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01 enero 2006

Declaración de principios

  1. Ibilbidearen amaiera (fin de trayecto) es lo que se oye en un vagón de tren justo al entrar en la estación de Bilbao Abando. La voz que reproduce las palabras es metálica, sin un acento marcado, aunque los creadores han intentado insuflarle un halo de alma.
  2. En un principio, este blog iba a llamarse El espejo del alma. Ambos términos me fascinan: espejos y almas. Pero tengo la sensación de que no hacen buenas migas en la misma oración, sobre todo si no hay un verbo que ponga las normas. Si esta bitácora se llamara así, lo que separa la realidad de la ficción no estaría claro, y nada más lejos de mi intención.
  3. Ibilbidearen amaiera (fin de trayecto): el nombre se debe a unos microrrelatos que escribí hace poco. Los escritos fueron concebidos en un vagón de tren. Es inevitable sentirse influenciado por todo lo que nos rodea y vivimos. Las ideas son ingrávidas por naturaleza y yo necesito plasmarlas en papel, jugar con las palabras y redactar. Es una necesidad vital.
  4. Trenes, canciones, publicidad, un abrazo... todo tendrá cabida aquí si merece ser contado.
  5. Ahora mismo siento una maravillosa sensación de "volver a empezar".

Si has leído esto... mil gracias.